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sexta-feira, 11 de janeiro de 2008

Entre Dos Tierras



te puedes vender,
cualquier oferta es buena
si quieres poder.
qué fácil es,
abrir tanto la boca para opinar
y si te piensas echar atrás
tienes muchas huellas que borrar
déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer
si yo no tengo la culpa de verte caer.
pierdes la fe,cualquier esperanza es vana
y no sé qué creer;
pepepepepero olvídame que nadie te ha llamado
y ya estás otra vez
déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer
si yo no tengo la culpa de ver que...
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar
déjalo ya,
no seas membrillo y
permite pasar
y si no piensas echar atrás
tienes mucho barro que tragar
déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer
si yo no tengo la culpa de ver que...
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar
déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer
si yo no tengo la culpa de ver que...
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar.

Lenda dos tremoços e das alvéolas



Ia a Sagrada Família com destino ao Egipto para fugir à perseguição dos soldados do Rei Heródes, que queriam matar o Menino Jesus.

Conta-se que, ao passar junto de um tremoçal, os tremoços chocalhavam muito a denunciar a sua fuga.

Já o comportamento das alvéolas, pequenas avezitas, fora totalmente diferente: com o bico e a cauda disfarçavam as pegadas da burrinha e de São José, desorientando os perseguidores.

Nossa Senhora, então abençoou estas avezinhas dando-lhes a faculdade de terem movimentos muito rápidos para nunca se deixarem matar.

Aos tremoços, pelo contrário, Nossa Senhora amaldiçoou-os, dizendo-lhes que nunca matariam a fome a ninguém. E assim é de facto.